Derribando mitos: prepara una mascarilla hidratante a base chocolate y miel

Siempre hemos escuchado que si comes mucho chocolate, te salen granos, ¿y si es al revés? Aquí derribamos la inutilidad impuesta en esta gran golosina y te enseñamos a preparar una mascarilla de chocolate y miel para hidratar el cutis.

Si bien el chocolate parece ser una golosina enemiga para las imperfecciones de la piel, cada vez es más utilizado en la industria de la cosmética ya que varios de sus componentes resultan saludables para el cutis. 

Además de mitigar los efectos del estrés, sirve como terapia hidratante y reparadora. Recuerda: siempre hay que consumir de manera moderada al día y así, darle un extra de antioxidantes al cuerpo con el fin de mejorar la salud. Los tratamientos caseros como las mascarillas son una opción estupenda para combatir el acné y lograr una piel más suave y firme.

Mascarilla de chocolate, ideal para pieles secas.

La mascarilla a base de la combinación entre chocolate y miel es una de las tantas formas de emplear este alimento como producto para el cuidado de la piel. Por supuesto, y como siempre aconsejamos, es óptimo adquirir chocolate negro con, al menos, 60% de cacao, que es el verdadero poderoso en beneficios.

El tratamiento está recomendado para pieles secas, pero también puede utilizarse en piel normal y con exceso de grasa. A partir de este remedio hecho en casa, además de brindarnos antioxidantes, atribuirá propiedades humectantes que retienen el agua natural de la piel para evitar las alteraciones de su pH y tiene cualidades exfoliantes que facilita la eliminación de piel muerta y otros residuos que se quedan adheridos en el cutis.

El chocolate junto a la miel, la avena y el yogur da increíbles beneficios al cutis.

Ingredientes

Tanto la avena como el yogur ayudan a aclarar el rostro y facilitan la eliminación de las impurezas. 

Preparación

  1. Toma el chocolate negro y ponlo en un recipiente al baño María para que se derrita.
  2. Cuando haya adquirido una consistencia cremosa, agrégale la miel, la avena y el yogur natural.
  3. Remueve con la ayuda de una cuchara de palo y asegúrate de que todo quede bien integrado.
  4. Déjalo enfriar hasta que adquiera una temperatura soportable para la piel, ya que no debe solidificarse demasiado.
  5. Si el tratamiento ya está listo para ser aplicado, limpia muy bien tu rostro y asegúrate de dejarlo sin un solo rastro de maquillaje.
  6. Usa un pincel o las yemas de los dedos para extender una fina capa por todo el rostro.
  7. Cúbrelo por completo, cierra los ojos y relájate durante 15 o 20 minutos.
  8. Pasado este tiempo, humedece con un poco de agua tibia y realiza suaves masajes exfoliantes.
  9. Quita la totalidad del producto con más agua y seca con un paño suave. En días, ¡sentirás resultados increíbles!

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