Secreto milenario: Cepillarse los dientes inhibe el apetito

Ante cualquier ataque de hambruna cepíllate y verás cómo engañas al estómago y lo calmas.

¿A qué se debe que cuando te cepilles te quite el hambre? Tu cerebro recuerda que te cepillas luego de ingerir alimentos y este efecto ocasiona una tranquilidad en tu apetito. Es una forma de engañarlo y decirle ¡hey! ¡ya comimos!

La menta engaña al cerebro.

El efecto también puede ser contrario, todo depende de cómo acostumbres la rutina ¿te cepillas solo en la mañana y luego te preparas para comer? ¿o es más la cantidad de veces que te cepillas después de comer? Esto dependerá de cuál es el hábito de tu cepillado.

Toma el agua despacio.

Otro truco para evitar tener hambre desesperada es tomar abundante agua cuando sientas que tu estómago habla. Beber antes de las comidas también contribuye a que te sientas lleno y que no abuses en la mesa. Además que estudios han comprobado que es fácil confundir la sensación de sed con la de hambre.

Masticar lento es la clave.

La sensación de saciedad suele producirse unos 20 minutos después de comenzar a comer por lo que si masticas rápido puedes consumir el doble o el triple de lo que realmente necesitas. Lo ideal es que mastiques 40 veces cada bocado porque libera más hormonas saciantes y se consumen

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