Bienestar

Dhyana: De qué trata la séptima etapa del Yoga descrita por el sabio Patanjali

Cuando aprendemos a controlar qué tipo de pensamientos dejamos habitar nuestra mente, nos convertimos en un río tranquilo, de aguas cristalinas, que nos deja ver los peces y ver el fondo. Si deseas vivir de forma más tranquila y utilizar la meditación para mejorar tu vida, es un bueno momento para que sepas que es la Dhyana y cómo te beneficia.

Dhyana: De qué trata la séptima etapa del Yoga descrita por el sabio Patanjali
Dhyana: De qué trata la séptima etapa del Yoga descrita por el sabio Patanjali
Por:  Redacción mui

En el Yoga existe una etapa a la que sólo pueden acceder aquellos qué logren calmar su mente y viajar a lo más profundo de sí mismos, esa etapa es la iluminación. Sin embargo, hay un escalón anterior al que debemos subir para poder alcanzar ese estado sagrado.

Ese escalón es la meditación, o como lo llamó el sabio Patanjali "Dhyana". Es a través de la meditación, que llega cuando estamos tan concentrados y absortos en la quietud de nuestro ser interior, que sentimos que el mundo exterior está en pausa.

Meditar no es dejar de pensar, es calmar la mente. Cuanto más agitados los pensamientos, más difícil se torna la meditación. Y es para lograr esta quietud durante la meditación que entrenamos posturas, respiración, control de los sentidos y concentración durante la práctica de Yoga.

Como lo explicó Patanjali, para entender la importancia de la meditación y lo que queremos lograr con ella, debemos Imaginar nuestra mente como un gran río. Cuando nuestros pensamientos están agitados e inquietos, nuestra mente parece un río de agua turbulenta, llena de hojas y ramas que no nos permite ver el fondo.

Y cuando hablamos de fondo nos referimos a eso que sucede debajo de la capas de nuestros sentimientos, lo que nos produce alegría, euforia, malestar, rabia, tristeza. Todo eso está escondido debajo del ruido que hay en nuestra mente, y si logramos calmarla podremos ver exactamente qué nos produce todas estas sensaciones.

Por otra parte, cuando aprendemos a controlar qué tipo de pensamientos dejamos habitar nuestra mente, nos convertimos en un río tranquilo, de aguas cristalinas, que nos deja ver los peces y ver el fondo. Cuando llegamos a esta etapa, estamos listos para la octava y última etapa de Yoga: La iluminación.

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