Bienestar

Meditar con piedras y cristales:  ¿cómo se hace?

La meditación es una técnica de relajación y conexión con el lado inconsciente, muy positiva para tratar diferentes problemas de ansiedad, miedos o estrés.

Meditar con piedras y cristales:  ¿cómo se hace?
Meditar con piedras y cristales:  ¿cómo se hace?

La meditación, es una técnica de relajación y conexión con el lado inconsciente, 
practicada por millones de personas en todo el mundo.  Una de las técnicas más comunes y más desarrolladas, es la meditación con distintos tipos de piedras y cristales, para armonizar tanto la mente y el espíritu, como el cuerpo y los distintos sistemas que lo conforman, como incluso el hogar.

Dentro de la meditación con piedras existen diferentes formas de realizarla. Todo 
depende de cuál sea el objetivo que se busca con la realización de esta técnica.
 Si lo que se quiere conseguir es que un espacio físico, como la casa propia o el lugar de trabajo, se armonice y desaparezca cualquier tipo de desequilibrio, es muy sencillo, solo hay que colocar la piedra elegida como ornamento encima de cualquier superficie o incluso incluirla en cualquier tipo de accesorio que se vaya a llevar durante todo el día, para que acompañe a la persona que desea que los espacios en los que esté se equilibren.

En cambio, para armonizar tanto el cuerpo, la mente y el espíritu la técnica a realizar es diferente. Es necesario seguir una serie de pasos para conseguir el objetivo deseado y no  provocar desequilibrios físicos o espirituales.

Cómo realizar la meditación con piedras

Limpiar las piedras: lo primero que tienes que hacer es limpiar las piedras para evitar cualquier desequilibrio durante la fase de meditación.

Postura: una vez que las piedras están limpias y preparadas, elige una postura cómoda que pueda favorecer la concentración.

Respiración: realiza la respiración diagragmática, llenando los pulmones lentamente, de abajo a arriba para sentir el aire entrando por la nariz y cómo llena los pulmones. Vacíalos respirando lentamente a través de la boca.

Piedra: una vez que controlas la respiración, coge la piedra y aprieta con la mano para sentir cómo su fuerza y sus características se trasladan hacia ti. Observa la piedra con tranquilidad y cierra los ojos para concentrarse en ese traspaso de fuerzas, siempre con el mismo ritmo en la respiración.

Maya Monasterios

Periodista, experta en celebridades y belleza, con amplia experiencia en medios digitales.+ info

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