Crossfit

Push press, un ejercicio de CrossFit para trabajar algo más que hombros

Aunque este ejercicio básico de fuerza está relacionado con los levantamientos olímpicos de halterofilia, no se necesita ser un atleta para iniciarse en su práctica y comenzar a disfrutar de los beneficios físicos del push press. ¿Te animas a probarlo?  

Push press, un ejercicio de CrossFit para trabajar algo más que hombros
Push press, un ejercicio de CrossFit para trabajar algo más que hombros

Cuando la meta es desarrollar resistencia y fuerza muscular en el tren superior del cuerpo, y, por qué no, lucir unos hombros rocosos y brazos bien marcados, este ejercicio es uno de los primeros a incluir en tu lista de entrenamiento. El push press es una de las variantes más practicadas del shoulder press, también conocido en español como press de hombro.

Desarrolla los hombros y mucho más con el push press

Aunque a simple vista el push press y el shoulder press pueden parecer prácticamente iguales, ya que la clave de su técnica es mantener la columna vertebral neutra y procurar una trayectoria recta de la barra, existe una única diferencia entre el primer ejercicio y su antecesor: una pequeña flexión vertical de las rodillas.

Además de ser un ejercicio perfecto para desarrollar la coordinación, su práctica involucra una gran cantidad de músculos, en concreto la musculatura del hombro (la cabeza anterior y posterior del deltoides, el trapecio y los serratos), también intervienen los tríceps, dorsales, músculos del cuello, abdominales oblicuos y frontales, glúteos, cuádriceps, gemelos y lumbares.  

¿Cómo hacer un push press?

La técnica de este ejercicio es muy simple, ya sea que decidas trabajar con una barra o un par de mancuernas, éstas deben ubicarse a la altura de la clavícula. Al sujetar la barra las muñecas quedan ligeramente por fuera de los hombros y los codos deben apuntar hacia abajo. Es importante mantener la mirada siempre hacia adelante para conservar el equilibrio durante todo el movimiento.

No podemos olvidarnos de la espalda y los pies, la primera debe mantenerse recta para proporcionar mayor estabilidad al cuerpo, mientras los segundos deben estar dispuestos a una distancia similar al ancho de las caderas. Una vez adoptada esta posición, inicia el movimiento con una ligera flexión vertical de rodillas, sin llegar a hacer una sentadilla, y luego extiende los brazos aprovechando el impulso de las piernas para llevar la carga por encima de la cabeza.

Debido a que se trata de un movimiento fluido que se realiza en un tiempo, es importante que una vez que se produzca el impulso con las piernas, este pase al core y de allí se transfiera a los hombros para empujar hacia arriba el peso, sin realizar ninguna pausa, ya que de lo contrario se perdería el impulso. 

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