Yoga

Abre las caderas y combate tus miedos con Malasana, la postura de la Guirnalda

Si tuvieses que elegir una sola postura de yoga para expandir al máximo las caderas, liberar la tensión en la espalda lumbar y relajar todo el cuerpo esa es Malasana, una de las mejores asanas para practicar cuando estás embarazada.

Abre las caderas y combate tus miedos con Malasana, la postura de la Guirnalda
Abre las caderas y combate tus miedos con Malasana, la postura de la Guirnalda

A simple vista Malasana puede parecer una asana de yoga bastante sencilla, pero a menos que colocarse de cuclillas sea parte de tu vida cotidiana, puede resultar todo un reto hacer una sentadilla profunda que requiere una flexión de los tobillos, las rodillas y las caderas, combinado con una extensión de la columna, un movimiento de la pelvis y una ligera flexión del hombro.

Malasana o la postura de la Guirnalda

Malasana proviene de la palabra "Mala" que en sánscrito significa "Guirnalda", la postura de la Guirnalda además de propiciar una intensa apertura de las caderas, es una poderosa herramienta para combatir los miedos, gracias a la posición que adopta el cuerpo en su ejecución, contraria a la que asumen el común de las personas cuando se sienten amenazadas.

Beneficios de hacer Malasana

Cómo hacer Malasana: paso a paso

Comienza en Tadasana, de pie, con el cuerpo recto, las piernas juntas y firmes. Separa los pies un poco más del ancho de las caderas y gira ligeramente hacia afuera. Dobla las rodillas para luego descender las caderas hasta colocarte en cuclillas, a unas pulgadas de distancia del piso sin llegar a tocarlo.

Coloca las manos en Namaskar, con las palmas juntas en el centro del corazón. Ahora mueve los codos hasta la parte interna de las rodillas, para presionar suavemente hacia afuera mientras abres más las caderas e intenta expandir el tórax y alargar la columna vertebral. Cuando hayas logrado Malasana, aguanta la posición durante cinco respiraciones lentas.

Quiénes no pueden hacer la postura de la Guirnalda

Malasana es una postura que requiere de estabilidad en los tobillos, las rodillas, las caderas, la pelvis y la columna vertebral, por lo que en caso de presentar lesiones en algunos de estos puntos te recomendamos consultar con un médico antes de su práctica. No obstante, debido a que favorece la apertura de las caderas, es una excelente pose para realizar cuando estás embarazada.

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