Yoga

¿Cómo fue que se originó el yoga?

No es fácil determinar cuándo fue que el yoga nació como ciencia, práctica y filosofía, pero bien, hay diferentes registros que nos pueden ayudar a vislumbrar, de algún modo, su origen. En este artículo te voy a contar dos de las creencias vinculadas a sus supuestas primeras apariciones de esta práctica que llegó a extenderse por todo el mundo.

¿Cómo fue que se originó el yoga?
¿Cómo fue que se originó el yoga?

Realmente se hace muy difícil precisar el momento histórico -exacto- en el que apareció el yoga. Como bien mencioné en el artículo anterior, las primeras pruebas arqueológicas de esta práctica datan aproximadamente del año 3.000 a.C. Se trata de sellos de piedra que muestran figuras en posturas yóguicas y de meditación, que serían obra de la civilización que floreció en el Valle del Indo hace más de 5.000 años. 

El yoga es una práctica milenaria

Sin embargo, muchos otros autores consideran que el verdadero origen del yoga está en la colección de escrituras que constituyen los Vedas, que son los cuatro textos más antiguos de la literatura india, los cuales se remontan al año 1.500 a.C. Sostiene esto porque es ahí donde se encuentran las primeras referencias escritas a la práctica del yoga.

Pero sea cual sea el origen que precisemos, el yoga, posteriormente, se fue desarrollando durante siglos gracias a los grandes sabios que fueron revelando continuamente sus enseñanzas de maestro a discípulo. Gran parte de estas enseñanzas fueron transcritas y puestas a disposición de toda la humanidad, aunque se considera que otras técnicas siguen permaneciendo ocultas y se continúan transmitiendo sólo de forma oral.

Los primeros textos en los que se menciona el yoga son los Vedas, como dije más arriba. Concretamente, el Rigveda y el Atharvaveda hacen referencia a conceptos centrales del yoga como el prana o la energía vital y su relación con la respiración, o los canales y centros energéticos del cuerpo, que son los llamados chakras y nadis.

Los Upanishads son los siguientes textos clásicos sobre yoga que se conocen. Éstos forman la última parte de los Veda y representan el pilar de las enseñanzas yóguicas, basadas en la idea de una conciencia absoluta (Brahman) que subyace en el Universo. Así, el Ser, la verdadera esencia de uno mismo, sólo puede conocerse a través de la unión (yoga) con lo Absoluto.

En los Upanishads también aparecen conceptos fundamentales como Kundalini (la energía primordial que yace dormida en la base de la columna), la meditación, el Karma Yoga (yoga de la acción), la concentración en el mantra Om, o algunos aspectos prácticos de las posturas (asanas).

Más tarde, en el siglo VI a.C., ven la luz el Ramayana y el Mahabharata, dos obras elementales en las que se describen otros aspectos importantes del yoga. La segunda contiene la Bhagavad Ghita, una de las escrituras yóguicas épicas más conocidas, en la que Brahman, en su encarnación como Krishna, muestra al guerrero Arjuna el camino del yoga y le indica cómo alcanzar la liberación a través del cumplimiento de los deberes de la vida.

Por último, en el siglo III a.C., aparecieron los Yoga Sutras de Patanjali, que ordenan y sistematizan la práctica del Raja Yoga (yoga mental) y otros textos que recogen el Hatha Yoga (yoga físico) como el Hatha Yoga Pradipika. Este último es el que describe con más detalle las asanas y los ejercicios respiratorios (pranayama) que constituyen la base de la práctica moderna del yoga.

Katia Applehans

Katia Appelhans

Soy redactora hace varios años y siempre tuve una fuerte pasión por la escritura. Estudié Ciencias de la Comunicación en la UBA, con orientación en periodismo. También, y fue lo que despertó mi interés por la salud y el bienestar, realicé el profesorado de yoga y actualmente estudio Asistente de Nutrición y Alimentación Saludable. Me parece fundamental que los hábitos saludables formen el 80% de nuestras vidas, con eso me refiero al ejercicio regular y la buena alimentación. ¡Ah! Además comparto recetas saludables en mis redes.+ info

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