Yoga

Postura de la Vela: Descubre los beneficios de invertir el cuerpo

Aunque la idea de ponerse patas arriba puede ser aterradora, siguiendo la técnica adecuada esta postura puede ser realmente sanadora  

Postura de la Vela: Descubre los beneficios de invertir el cuerpo
Postura de la Vela: Descubre los beneficios de invertir el cuerpo

Esta asana de inversión en la que la cadera se ubica más alto que el corazón y este último sobrepasa la cabeza es tradicionalmente conocida como la "reina de las posturas", Sarvangasana o Postura de la Vela.

Cualquier persona puede practicar la postura de la Vela

La idea de voltearse boca abajo, con los pies suspendidos en el aire, puede que resulte un tanto aterrador para algunos pero los beneficios de esta asana de inversión para la salud son aún mayores.

Cuando nos volteamos se invierte el flujo de sangre; aumenta el aporte de sangre al cerebro; se estimula el sistema linfántico; mejora la digestión; se estimulan los órganos abdominales; se tonifican los músculos de las piernas, glúteos, espalda, hombros y cuello.

La Postura de la Vela puede formar parte de nuestra práctica de yoga, dentro de una secuencia de posturas, pero si eres nuevo o sigues trabajando para fortalecer los músculos, debes calentar adecuadamente, escuchar tu cuerpo y tener en cuenta las siguientes indicaciones antes de ponerte boca abajo.

La postura de la Vela está contraindicada en caso de lesiones en la espalda

¿Cómo hacer la postura de la Vela? 

Partiendo de la posición de descúbito supino, acostado boca arriba con las piernas juntas y estiradas, presiona las palmas de las manos hacia abajo junto al cuerpo, eleva las piernas a 90º e inclínalas hacia el pecho.

En este punto, espira y despega suavemente los glúteos y la espalda del suelo; una vez hecho esto dobla los brazos y sostén el cuerpo con las manos, mientras presiona ambas palmas hacia adelante para enderezar la espalda y las piernas.

Cuando los dedos de los pies apunten hacia arriba y el pecho esté cerca de la barbilla, deberás mantenerte entre 30 a 60 segundos en esta postura. Transcurrido el tiempo, lo único que debes hacer es inclinar las piernas hacia adelante y apoyar la espalda contra el suelo para salir de la pose.

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