Yoga

Yoga para adultos mayores: 5 posturas para aumentar la resistencia muscular

Como hemos comentado en anteriores trabajos, son muchos los beneficios físicos que reporta la práctica del yoga para las personas adultas mayores, en este artículo te compartimos una nueva sesión para aumentar la resistencia muscular.

Yoga para adultos mayores: 5 posturas para aumentar la resistencia muscular
Yoga para adultos mayores: 5 posturas para aumentar la resistencia muscular

Un pequeño aumento en el tamaño de un músculo puede hacer una gran diferencia en el desempeño de una persona que ha perdido gran parte de su masa muscular. La práctica de yoga puede hacer que sea más fácil realizar algunas actividades diarias como subir escaleras, levantarse de una silla o jugar con los nietos. En este artículo, el quinto de una serie de sesiones de yoga para adultos mayores, te guiamos en la práctica de cinco asanas o posturas para desarrollar la flexibilidad, la resistencia y la fuerza.

Para realizar esta sesión de yoga de la profesora Ninoska Bermúdez, ten presente que cada cuerpo tiene su propio proceso, por eso te recomendamos hacer los movimientos de forma lenta, suave, sin apuros, prestando mucha atención a la respiración que acompaña cada postura. No olvides disfrutar al máximo de la relajación, es tan importante como el esfuerzo.

Tadasana

Tadasana

Comienza la sesión de yoga para adultos mayores con la postura de la Montaña, es una de las asanas más básicas de yoga y punto de partida del resto de las posturas de pie. Durante toda su ejecución es fundamental que te enfoques en la respiración y en tu cuerpo. Para hacer Tadasana tienes que mantener el cuerpo extendido, de pie, recto, hacia arriba, con las piernas juntas y firmes como una roca. La mente atenta y tranquila, respirando hondamente cinco veces para mantener el equilibrio en todo el cuerpo.

Vrkasana

Vrkasana

Partiendo de Tadasana, con los pies juntos y plantados en el piso, inhala para llevar las manos a la cadera. Cierra los ojos por unos minutos para percibir la sensación de equilibrio. Luego, con los ojos abiertos, exhala y flexiona ligeramente las piernas para pasar sutilmente todo el peso del cuerpo al pie derecho. Recoge la pierna izquierda hacia tu pecho, sin tomarla con la mano, desde allí abre la cadera izquierda hacia el costado y coloca la planta del pie izquierdo sobre la parte interior del muslo derecho. Cuando hayas alcanzado la postura del Árbol, junta las palmas de las manos y acerca al pecho en posición de Namaste. Mantente así durante cinco respiraciones.

Utkatasana

Utkatasana

Esta es una de las asanas de yoga favoritas para activar la musculatura de la espalda, el abdomen y las piernas, mientras elongas todo el cuerpo. Para hacer la postura de la Silla colócate de pie con los brazos a ambos lados del cuerpo y las piernas separadas al ancho de la cadera. Inhala profundamente para luego levantar los brazos rectos en forma vertical, con las palmas de las manos enfrentadas y los dedos apuntando al cielo. Luego exhala mientras flexionas las rodillas de tal manera que queden alineadas con los tobillos. Mantente así por al menos cinco respiraciones y asegúrate de tener la espalda recta.

Uttanasana

Uttanasana

Partiendo de Tadasana, inhala llevando las manos al cielo y exhala doblando lentamente el tronco hacia delante, manteniendo las piernas firmes y estiradas. Mientras doblas el cuerpo hacia delante estira al máximo la espalda, intenta empujar la cadera para atrás y arriba, para que al flexionar el pecho y al abdomen se junten a los mulos. Un truco para respirar mientras estás en la postura de la Pinza, es elevar y estirar ligeramente el torso cada vez que inhales y en el caso contrario, pega el torso a las piernas con cada espiración. Aguanta durante cinco respiraciones antes de regresar a la posición inicial.

Sukasana

Sukasana

Finaliza la sesión de yoga para adultos mayores con una postura de meditación. Para hacer Sukhasana siéntate en el piso sobre una esterilla, con las piernas completamente estiradas y la espalda recta. Luego flexiona las rodillas y cruza ambos pies hasta alcanzar el gemelo de la pierna contraria. Ahora con la ayuda de las manos, empuja lentamente los pies para tratar de situarlos debajo de las rodillas. Una vez que estés con las piernas cruzadas, cierra los ojos y apoya las manos -preferiblemente con las palmas abiertas mirando hacia arriba- sobre las rodillas. Mantén esta postura durante cinco respiraciones para alcanzar un estado completo de relajación en todo tu cuerpo.

Más Noticias

Más Noticias