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Yoga para principiantes Día 2: Cinco asanas para mejorar la elasticidad

Si eres de los que cree que no puedes practicar yoga por no contar con suficiente elasticidad, estás cometiendo un grave error. Las posturas que te compartimos a continuación te ayudarán a reducir la rigidez y las tensiones acumuladas en las articulaciones. ¿Te animas a comprobar los beneficios?

Yoga para principiantes Día 2: Cinco asanas para mejorar la elasticidad
Yoga para principiantes Día 2: Cinco asanas para mejorar la elasticidad

Bienvenida a la segunda de cinco clases de yoga para principiantes de la instructora certificada Ninoska Bermúdez, en esta ocasión te mostraremos cómo aumentar la elasticidad, es decir, mejorar la capacidad que tienen los músculos, ligamentos y tendones de estirarse y contraerse sin riesgo de sufrir lesiones, para aumentar la movilidad corporal, la resistencia, la velocidad y la fuerza, sobre todo cuando se vive en sedentarismo.

Antes de poner en práctica estas cinco posturas básicas de yoga realiza un calentamiento previo para preparar el cuerpo para la parte más extenuante de la sesión; respira lenta y profundamente para conectarte con cada movimiento, y lo más importante, no olvides escuchar a tu cuerpo respetando en todo momento tus límites. 
 

Tadasana

Tadasana

Comienza la sesión con la postura de la Montaña, una asana de movilidad de la columna vertebral que sirve de preparación para otras posturas de yoga. Durante toda la ejecución es fundamental que concentres toda la atención a la respiración y al cuerpo. Para hacer Tadasana tienes que mantener el cuerpo extendido, de pie, recto, con las piernas juntas y firmes como una roca. La mente atenta y tranquila, respirando hondamente cinco veces para mantener el equilibrio en todo el cuerpo.

Suryasana

Suryasana 

También conocida como la postura del Sol, esta asana fortalece la zona cervical, dorsal y lumbar de la columna, al tiempo que desarrolla la flexibilidad. Para armar Suryasana inicia en Tadasana e inhala para elevar los brazos por encima de la cabeza, luego exhala para empujar la pelvis hacia delante, haciendo una retroflexión con el tronco. En este punto, abre el pecho, relaja los hombros, mantén los brazos alineados con las orejas y contrae la zona abdominal para sostener la posición durante cinco respiraciones completas.

Parsvakonasana

Parsvakonasana 

Partiendo de Tadasana, da un paso lateral para separar las piernas a una distancia de medio metro. Toma aire y levanta los brazos a la altura de los hombros con las palmas de las manos apuntando hacia el suelo. Desde esta posición gira la pierna izquierda 90 grados y la derecha 60 grados hacia la izquierda. Flexiona la rodilla izquierda hasta formar un ángulo de 90 grados, seguidamente gira la cabeza, el tronco, la cadera y los brazos hasta enfrentar la pierna izquierda. Expulsa el aire para bajar el brazo derecho por detrás de la pierna izquierda, levantando el brazo contrario en ángulo. Durante todo el movimiento la pierna derecha debe permanecer recta con el talón apoyado en el piso. Cuando estés en Parsvakonasana, aguanta la posición por espacio de cinco respiraciones completas.

Parsvottanasana

Parsvottanasana

Esta postura provoca un intenso estiramiento de la cara posterior de las piernas. Partiendo de Tadasana, haz Anjali Mudra, sólo que en esta ocasión con las manos en la espalda y los dedos apuntando hacia abajo. Gira las muñecas para dirigir los dedos hacia arriba y levanta las manos hasta llegar a la parte alta de la espalda. Da un paso grande lateral con la pierna derecha y mantén la izquierda quieta. Ahora rota el pie derecho sobre el talón hacia la derecha y el izquierdo en la misma dirección de manera que ambos talones estén alineados. En este punto, gira el torso hacia la derecha, echa ligeramente hacia atrás el costado derecho de la cadera para flexionar la cintura hacia delante y cuando hayas tocado la parte frontal de la pierna con la cabeza. Mantente en Parsvottanasana durante cinco respiraciones completas.

Shavasana

Shavasana

La postura del Cadáver es una de las asanas más difíciles de yoga, ya que su propósito es relajar cada músculo del cuerpo. Para hacer Shavasana, túmbate en el piso boca arriba sobre una esterilla con las manos separadas a ambos lados del cuerpo, las palmas de las manos mirando hacia arriba y los pies ligeramente abiertos. En esta postura el cuerpo debe permanecer quieto, con la cabeza apuntando hacia arriba, los ojos cerrados, mientras la mente está presente, alerta y serena.

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