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Yoga para principiantes Día 4: Cinco asanas para trabajar el equilibrio

Los beneficios que aporta la práctica regular de yoga son infinitos y uno de ellos es el equilibrio, habilidad que puedes dominar poniendo en práctica estas cinco asanas que aunque pueden resultar difíciles de ejecutar al principio, con constancia, paciencia y la guía de un profesional llegarás a dominar.

Yoga para principiantes Día 4: Cinco asanas para trabajar el equilibrio
Yoga para principiantes Día 4: Cinco asanas para trabajar el equilibrio

En esta sesión de yoga para principiantes, la cuarta de cinco rutinas básicas diseñadas por la instructora certificada Ninoska Bermúdez para adentrarte en la práctica de esta disciplina milenaria, te mostramos cómo trabajar el equilibrio con una secuencia de cinco asanas que involucran tanto el cuerpo como la mente, cuyos beneficios son infinitos, pues no sólo te permitirán ejercitar esta habilidad, además influirá positivamente mejorando tu respiración, flexibilidad, fuerza y resistencia.
 

Tadasana

Tadasana

Comienza la sesión con la postura de la Montaña, una asana de movilidad de la columna vertebral que sirve de preparación para otras posturas de yoga. Durante toda la ejecución es fundamental que concentres toda la atención a la respiración y al cuerpo. Para hacer Tadasana tienes que mantener el cuerpo extendido, de pie, recto, con las piernas juntas y firmes como una roca. La mente atenta y tranquila, respirando hondamente cinco veces para mantener el equilibrio en todo el cuerpo.

Vrkasana

Vrkasana 

Partiendo de Tadasana, con los pies juntos, plantados en el piso, inhala para llevar las manos a la cadera. Cierra los ojos por unos minutos para percibir la sensación de equilibrio, luego con los ojos abiertos, exhala para flexionar ligeramente las piernas y pasar sutilmente todo el peso del cuerpo al pie derecho. Recoge la pierna izquierda hacia el pecho, sin tomarla con la mano, desde allí abre la cadera izquierda hacia el costado y coloca la planta del pie izquierdo sobre la parte superior del muslo derecho Cuando hayas alcanzado la postura del Árbol, junta las palmas de las manos  y acerca al pecho en posición de Namaste. Mantente así durante cinco respiraciones completas para después regresar a la posición inicial.

Parivrtta Ardha Chandrasana

Parivrtta Ardha Chandrasana 

Partiendo en Tadasana, separa las piernas a una distancia aproximada de un metro, manteniendo ambos pies apoyados en el piso, y abre los brazos en forma de cruz. Gira el pie izquierdo 60° hacia dentro y el pie derecho 90° grados hacia afuera, de tal manera que el pie derecho apunte al centro del arco del izquierdo. Luego gira la cintura 90° a la derecha, coloca la mano derecha sobre el sacro y levanta hacia arriba el brazo izquierdo. Ahora, flexiona hacia delante el torso y gira a la derecha, para apoyar la mano izquierda en el suelo junto al tobillo derecho y llevar hacia arriba la derecha. Cuando hayas alcanzado Parivrtta Ardha Chandrasana, aguanta durante cinco respiraciones completas para salir de la posición. 

Natarajasana

Natarajasana

Partiendo de Tadasana, desplaza todo el peso del cuerpo hacia la pierna izquierda, ahora exhala para flexionar la rodilla derecha en la medida en que despegas el pie del suelo para elevar el talón hasta el glúteo y sujetar el tobillo por fuera con la mano derecha, manteniendo en todo momento la pierna contraria firme para que sirva de soporte. Inhala para empujar suavemente la pierna derecha hacia atrás y arriba, de manera que el muslo quede paralelo al suelo. Luego inclina ligeramente el torso hacia delante para hacer contrapeso, manteniendo la zona del pecho abierta. Por último, levanta y extiende el brazo izquierdo hacia delante, paralelo al piso. Una vez en Natarajasana, mantente así por espacio de cinco respiraciones completas. 

Balasana

Balasana

Para hacer la postura del Niño colócate de rodillas sobre la esterilla, siéntate sobre los talones y estira los brazos por encima de la cabeza para luego flexionar el tronco completamente hacia delante de tal manera que la frente descanse en el suelo. Una vez en esta posición inhala y exhala profundamente para presionar las manos hacia atrás y mantener los glúteos y los talones pegados al piso. Extiende los hombros hacia afuera lejos de las orejas, manteniendo el húmero conectado con la escápula y relaja el cuello. 

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