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Yoga para principiantes con Ninoska: 7 posturas para aumentar la concentración

¿Sabes cómo conseguir que tu mente se concentre en lo que debe? En esta nota te explicamos paso a paso cómo cultivar tu capacidad de concentración mediante la práctica constante y comprometida de yoga.

Yoga para principiantes con Ninoska: 7 posturas para aumentar la concentración
Yoga para principiantes con Ninoska: 7 posturas para aumentar la concentración

Continuando con la serie de sesiones de yoga para principiantes diseñadas por la instructora Ninoska Bermúdez, en este cuarto artículo te compartimos siete posturas para desarrollar la "concentración", palabra que ha sido definida por el autor del Yoga-Sutra, Patanjali, como la aptitud para dirigir la mente hacia un objeto sin distracción alguna; capacidad que una mente agitada no puede conseguir.

Desarrolla la concentración con Tadasana

El propósito de esta sesión es introducirte en el camino para alcanzar un estado de concentración, centrando toda la atención en tu cuerpo para que aprendas a equilibrar las energías activadas por las asanas. Sin contar con los maravillosos beneficios físicos que estas posturas aportan, pues te ayudarán a tonificar la columna vertebral, los músculos abdominales, las piernas, brazos y cuello, para restablecer el equilibrio del cuerpo.

Tadasana

La postura de la Montaña es una de las asanas más básicas de yoga y punto de partida del resto de las posturas de pie. Durante toda su ejecución es fundamental que te enfoques en la respiración y en tu cuerpo. Para hacer Tadasana tienes que mantener el cuerpo extendido, de pie, recto, hacia arriba, con las piernas juntas y firmes como una roca. La mente atenta y tranquila, respirando hondamente cinco veces para mantener el equilibrio en todo el cuerpo.

Virabhadrasana I

Colócate de pie y una vez en esta posición inspira y espira profundamente tres veces. Luego separa las piernas con una abertura aproximada de seis centímetros, eleva los brazos en posición vertical y a partir de allí da un paso con la pierna derecha y flexiona la rodilla, dejando estirada la izquierda para formar un ángulo de 90 grados.

Deja caer todo el peso del cuerpo sobre la pierna derecha y cuando hagas esto sentirás como aumenta la tensión en la pierna que quedó atrás, cuyo pie debe estar totalmente apoyado en el piso. Una vez que hayas alcanzando Virabhadrasana I, mantén la posición por espacio de cinco respiraciones, tiempo durante el cual deberás tener la espalda recta con los brazos en alto.

Virabhadrasana III

Cumplido el ciclo de respiración, toma aire nuevamente para flexionar hacia delante la parte superior del cuerpo con las piernas rectas y las manos apoyadas en las rodillas, espira e inspira nuevamente para dar un paso largo hacia atrás con la pierna derecha, manteniendo la izquierda quieta. Apoya ambas manos en la rodilla izquierda para tomar impulso y elevar la pierna derecha en línea recta.

Cuando la pierna derecha esté paralela al suelo y sientas que el cuerpo está completamente equilibrado, deja de apoyar las manos en la rodilla y levanta lentamente hasta formar una línea recta con la espalda y la pierna elevada. Trata de mantener esta postura durante cinco respiraciones.

Vivekasana

Para hacer la postura del Corredor, colócate en Uttanasana, con las rodillas flexionadas apoyando los dedos de las manos en el suelo. Desliza la pierna derecha hacia atrás hasta que esté completamente extendida, soportando todo su peso sobre la punta del pie, mientras el talón mira hacia arriba. La pierna izquierda se mantiene al frente con la rodilla flexionada, con la espalda alargada, extendida sobre la pierna que quedó al frente. Cuando estés en Vivekasana sostén la posición por espacio de cinco respiraciones, para luego regresar a la posición inicial.

Utthia Balasana

Comienza colocándote de rodillas sobre la esterilla, siéntate sobre los talones y estira los brazos por encima de la cabeza para luego flexionar el tronco completamente hacia delante de tal manera que la frente descanse en el suelo. Una vez en esta posición inhala y exhala profundamente para presionar las manos hacia atrás y mantener los glúteos y los talones pegados al piso. Extiende los hombros hacia afuera lejos de las orejas, manteniendo el húmero conectado con la escápula y relaja el cuello. Cuando alcances la postura del Niño mantente así por espacio de cinco respiraciones.

Shavasana

Finalizamos la sesión con la postura del Cadáver, una de las asanas más difíciles de yoga, ya que su propósito es relajar cada músculo del cuerpo. Para hacer Shavasana, túmbate en el piso boca arriba sobre una esterilla con las manos separadas a ambos lados del cuerpo, las palmas de las manos mirando hacia arriba y los pies ligeramente abiertos. En esta postura el cuerpo debe permanecer quieto, con la cabeza apuntando hacia arriba, los ojos cerrados, mientras la menta está presente, alerta y serena.

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