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Consejos para seguir si tienes un gato con hiperactividad

Hoy  definiremos la conducta de los gatos hiperactivos y luego pasaremos a explicar qué pautas podemos seguir para ayudar y comprender a nuestro gato y, sobre todo, aprender a diferenciar el comportamiento normal de un gato sano de aquel que puede requerir la atención de un profesional en el área del comportamiento gatuno. Es fundamental calmarlos para favorecer su bienestar ¿ok?

Consejos para seguir si tienes un gato con hiperactividad

Bien, en primer lugar, es básico conocer cuál es el comportamiento habitual de los gatos para saber en qué casos su actividad puede entenderse como patológica (hiperactividad) y cuando, al contrario, se trata de la actividad habitual de un individuo de sus características, ya que sabemos que los gatos a veces pueden ir de acá para allá y de allá para acá. Para ello es importante saber que la actividad del gato está relacionada con su edad.

Entonces, si el gato es un cachorro será fácil observarlo jugando con cualquier objeto susceptible de ser atrapado, mordido o golpeado, de hecho es común que corra o salte a grandes velocidades, trepe a alturas considerables o incluso escale por la pared. Esta intensa actividad es completamente normal en un gatito y es muestra de su salud. Es en esta etapa en la que debemos sentar las bases del juego sano y seguro.

Y puedes distraer a tu pequeño gatito con lo más sencillo del mundo como una pelota de papel de aluminio o una linterna para hacer luces contra una pared puede asegurar horas de entretenimiento para nuestro felino. Así mismo, es muy importante ofrecerle un entorno seguro, teniendo en cuenta su gusto por las alturas y su habilidad para esconderse en los lugares más insospechados y recónditos.

Una vez pasados los primeros años de vida, observaremos que, en un buen número de gatos, la actividad desaforada y las horas de juego disminuyen, aunque este aspecto va a depender del carácter propio del gato, que será más o menos juguetón y activo. Hacia el final de su vida, generalmente en torno a los diez años, observaremos que el gato pasa casi la totalidad de su tiempo durmiendo y descansando, dejando relegado el juego a momentos muy puntuales. Todos los gatos, incluso los mayores, pasan con más o menos frecuencia por lo que podríamos denominar la "hora loca felina", fácilmente reconocible porque el gato, de pronto y sin necesidad de estímulo real, adopta una postura de ataque: suelen salir disparados corriendo en una dirección y tras unos minutos de locura vuelven a un estado de calma como si nada, pero, esta situación es completamente normal.

¿Cuándo hay un problema de hiperactividad en mi gato?

La hiperactividad es un problema cuando afecta a la vida normal de tu gato y le produce ansiedad o estrés y es este el momento ideal de buscar ayuda profesional. Serían gatos intranquilos, que no pueden estar quietos e incluso maúllan en exceso o causan destrozos en el hogar de cualquier mueble debido a su actividad constante, y claro que no queremos eso ¿no?

Lo primero, como siempre, es descartar una patología de origen físico, es decir, hay que acudir al veterinario para una revisión, especialmente si la hiperactividad surge de repente, habiendo sido el gato tranquilo hasta el momento, y se acompaña de pérdida de peso aunque aumente la ingesta de agua y comida. Los trastornos de la glándula tiroides (hipertiroidismo) pueden provocar una actividad exagerada, de forma que el gato presenta dificultades para permanecer quieto y este diagnóstico se realiza por palpación de la glándula en el cuello, lo sabrás si está muy recrecida, también midiendo las hormonas tiroideas a través de una prueba analítica de sangre.

¿Qué hacer?

  1. Enriquecimiento del ambiente: podemos preparar nuestra casa para que se convierta en un reto para nuestro gato, incluyendo juguetes en los que deberá cazar su comida. Rascadores de varias alturas, hamacas, estanterías, hierba gatera o incluso, si es posible, el acceso a un exterior controlado y seguro, pueden reconducir la hiperactividad de nuestro gato.
  2. Saber parar y decirle que "no" cuando su actividad resulta dañina, en forma de arañazos o mordiscos. En estos casos, no debemos reñir ni, muchísimo menos, golpear al gato, tan solo tenemos que reconducir su actividad hacia otro objeto. Insistir puede provocar su reacción brusca. Así que hay que tener paciencia para entrenar un poco a nuestro gato.
  3. En ocasiones, es muy beneficioso tener otro animal en casa, pues para un gato contar con la compañía de otro ejemplar de su especie o incluso con la de un perro, puede ayudarlo a distraerse y disminuir un poco su hiperactividad. Pero, debes saber que no todos los gatos toleran la compañía y que lo normal es que se necesite un tiempo, más o menos largo, de adaptación entre ambos. Es básico que los gatos tengan la misma energía para no agravar el problema.
  4. Administrar un pienso específico y premios, ya que existen en el mercado productos que contienen sustancias calmantes que pueden ayudar a relajar a nuestro gato hiperactivo.
  5. Feromonas, que son sustancias que segregan los gatos de manera natural y les resultan tranquilizadoras. Ejercen, por lo tanto, un efecto calmante en los casos en los que se prescriban. Pueden pulverizarse o emplearse en difusor.
  6. Medicación, si estamos ante un caso muy grave es posible emplear fármacos como ansiolíticos que siempre tienen que ser necesariamente prescritos por un veterinario.

Constanza De Sousa

Copywriter, creative editor and content creator+ info

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