Perros

Estas son las 7 cosas que no debes hacer con tu perro

Los perros son, sin lugar a dudas, los mejores y más leales amigos que un hombre podría tener, son los compañeros elegidos para brindarnos apoyo, solidaridad y ratos felices. Nuestros peludos están siempre preparados para acompañarnos en todas nuestras aventuras buenas y no tan buenas, sin la necesidad de hablar para hacernos sentir que comprenden perfectamente cada uno de nuestros estados de ánimo, en especial si nos sentimos mal.

Estas son las 7 cosas que no debes hacer con tu perro
Estas son las 7 cosas que no debes hacer con tu perro

Hay algunas cosas que los perros odian de los seres humanos, no los hacen sentir cómodos o les molesta, ya sea porque les genera fastidio o porque no entienden nuestra forma de actuar y demostrar afecto en muchas ocasiones. Si nos dedicamos a entender mejor el lenguaje y la comunicación de nuestros perros hacia nosotros, sabremos identificar sus preferencias y expresar nuestro afecto de una manera que ellos también puedan disfrutar y correspondernos, si el lazo entre ambos será más fuerte.

Hoy decidimos hablarte sobre los perros y curiosidades que no conocías acerca de sus incomodidades para ayudarte a cuidarlo adecuadamente y relacionarte mejor, brindando una mejor relación y complicidad dueño-mascota. En esta ocasión, te toca descubrir algunas cosas que no debes hacer con tu perro para respetar su voluntad y sus necesidades, y ofrecerle una excelente calidad de vida, ¿preparado para saber si estás haciendo algo mal? ¡Vamos!

1. No respetar las libertades del bienestar animal

Así como nosotros, los perros necesitan tener ciertas libertades para poder disfrutar una vida sana, digna, tranquila y feliz. Conocer y respetar las 5 libertades del bienestar animal será el pilar fundamental sobre el cual podrás construir una relación positiva con tu peludo, basada en la confianza y en el afecto mutuo. Por ello, ignorar sus necesidades y derechos básicos es definitivamente una de las cosas que no debes hacer con tus perros, ya que puede desencadenar otros problemas a mediano plazo. ¿No conoces las 5 libertades? Pues aca te las dejamos:

2. Olvidarte de que tu perro es un perro

Sí, tu perro te saltará encima cuando regreses al hogar y te ensuciará la ropa, pues eso es muestra de amor. Sí, te babeará la casa, el sillón y hasta tu cara, y tendrás que limpiar mientras él te mira con la cara más inocente del planeta. Sí, los cachorros pueden morder algunos de tus zapatos, medias y hasta muebles porque le están creciendo los dientes, o porque no están acostumbrados a quedarse solos en el hogar. Sí, tu perro tendrá olor a perro porque su organismo es distinto al nuestro (pero hey, si lo bañas excesivamente perjudicarás su salud) y un largo etcétera.  En resumen, tu perro será un perro y lo único que jamás hará es: pedirte permiso para amarte incondicionalmente. A veces, necesitarás tomarte cinco o diez minutos, respirar bien hondo y calmarte.

3. Humanizarlo

Como hemos mencionado, tu perro es un perro, no una persona, y mucho menos un bebé. Ello no significa que una especie sea superior o inferior, sino que cada una tiene su propio organismo, su propia personalidad y, en consecuencia, sus propias necesidades. Aunque pueda parecer que un perro humanizado tiene muchos "lujos y regalías", lo cierto es que este perro sufre porque no puede expresarse libremente. Por supuesto, está perfecto que dediques tiempo y trates tu mascota con todo el amor del mundo, pero recuerda siempre que humanizar a un perro significa no respetar las necesidades de su cuerpo y de su mente ¿vale?

4. No educarlo y permitirle cualquier capricho

Desafortunadamente, muchas personas ignoran que la educación es una parte esencial de la tenencia responsable de un perrito. Y, con mucha frecuencia, vemos perros siendo abandonados por sus familiares por presentar problemas de conducta. Educar a tu perro te permitirá enseñarle las normas del hogar para fomentar una convivencia sana y segura para todos los integrantes de la casa. De esta manera, podrás prevenir numerosos problemas de comportamiento y accidentes domésticos. Pero ello no es todo: el adiestramiento es, en definitiva, el mejor ejercicio que puedes brindar a tu mejor amigo para estimularlo a nivel físico, cognitivo, emocional y social.

5. Castigarlo física o emocionalmente, ¡NUNCA!

La gente por muchas generaciones ha considerado esenciales para el carácter los castigos físicos o emocionales y asumiendo que tendrían alguna función educativa. Pero afortunadamente, hoy ya sabemos que cualquier forma de violencia es totalmente contraproducente para el aprendizaje de todas las especies. Si queremos educar a un perro, jamás debemos recurrir a la fuerza física, y mucho menos a la humillación psicológica. Golpear a tu perro, castigarlo, encerrarlo, gritarle, ofenderle, regañarle, absolutamente todo este maltrato exponen tu peludo a emociones muy negativas, como el miedo y el estrés. Así jamás se concentrará y se estresará. De hecho sería peor que el comienzo que tanto te desesperó.

6. Abandonarlo, encerrarlo o ignorarlo

El abandono de perros y otros animales de compañía es una triste realidad que vivimos en nuestros día a día. En la gran mayoría de los casos, un abandono puede ser evitado si todos creamos conciencia a la hora de adoptar a una mascota. Un perro es un animal inteligente y sensible que requiere tiempo y espacio para desarrollarse correctamente. Una mascota es como un hijo, necesita cuidados, alimentación, vacunas, tiempo, etc. Realmente adoptar a un perro requiere una planificación previa y mucha responsabilidad. Por ello, llévalo a pasear contigo, hazle una caricia y permítele dormir a tu lado o cerca de ti, dígale cuanto lo quieres y admiras, no pierdas la oportunidad de devolver un poco del infinito amor que tu perro está preparado para regalarte a cada día en esa compañía del hogar.

7. Regañarlo horas después de hacer algo indebido

Cuando regañas a tu perro, le haces experimentar un contexto de elevado estrés, miedo y ansiedad como ya te comentamos en el punto 5. Estas emociones impactan muy negativamente en la salud mental de tu perrito y, en consecuencia, en su comportamiento. Entonces, si regañas a tu perro por algo que ha sucedido hace horas o días, él no conseguirá comprender la razón de tu enfado y esta situación le generará mucha desconfianza. Por lo que, al sentirse frustrado por no entender qué le quieres decir o pedir, es posible que tu perro te ladre cuando lo regañas, para calmarte y decirte algo como "basta, no entiendo qué estás haciendo”, y podría romperse un vínculo entre mascota-dueño, y claro que no queremos eso.

Constanza De Sousa

Copywriter, creative editor and content creator+ info

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