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No tuvo paciencia para arreglar las cosas civilizadamente. Foto Getty Images
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A este albañil no le pagaron y destruyó la obra a martillazos

Un obrero de la construcción desató su furia contra la obra que había terminado cuando su cliente le dijo que no podía pagar el resto de la construcción. El video se ha hecho viral y los comentarios se debaten entre quienes le dan la razón y quienes lo llaman delincuente.

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por Redacción mui

Una de las cosas más indignantes en los ambientes laborales, es que alguien pretenda burlarse del trabajo realizado al no pagarlo o cancelarlo de la manera que se le antoje. Aunque hay vías legales para resolver percances de este tipo, hay ocasiones en que la situación queda totalmente fuera de control.

Esta historia de un albañil en Colorado Springs, Estados Unidos, forma parte del segundo tipo. Luego de haber terminado la obra de un baño nuevo para su cliente, la dueña de la casa le dice que no tiene el dinero para terminar de pagarle. Amber Trucke, la propietaria, había pagado solo 3 mil 330 dólares de un total de 7 mil 555 dólares.

El hombre, enfurecido, llegó a la casa de Trucke con un mazo y comenzó a destruir todos los azulejos del baño mientras la señora lo grababa impotente con su teléfono celular. “Trabajé semanas en esto. Gasté miles de dólares. ¿Ahora quién me va a pagar?”, se quejaba el hombre en una pausa en su proceso de demolición.

Un día de furia

El constructor, sin querer mediar palabras, seguía destruyendo la obra que había tardado semanas en terminar, mientras la dueña de la casa le conminaba a detenerse. "Sólo le pido que se detenga, ésta no es su casa", decía la mujer mientras grababa la destrucción de su baño

“¿Ahora quién me va a pagar?”, continuaba quejándose el trabajador, que no paró de destrozar la porcelana de las paredes y el piso de la habitación de baño. Pese a su indignación, el hombre nunca amenazó a la señora, solo a la obra que no fue cancelada.

El video se hizo viral y en los comentarios las personas se debatían entre darle la razón al constructor y quitársela. Los segundos piensan que se podía haber agotado la vía legal y el hombre no perdería su dinero ni su trabajo, pero pudo más la indignación y la rabia, que muchas veces enceguece.

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