Nada de cirugías: mira cómo eliminar viejos tatuajes de forma natural y casera

Los tatuajes son una parte importante en muchas personas: marcan un antes y un después, dejan un recuerdo vital en la piel, ¿pero qué sucede cuando ya no los queremos o necesitamos? Basta de cirugías o tratamientos daniños. Conoce 4 opciones naturales y caseras para eliminar cualquier tatuaje.

Los tatuajes, sean por diversión o por su significado, dejan un momento marcado en nuestra piel, especial, original. Aunque son fascinantes, pueden convertirse en una pesadilla a ocultar cuando ya no los queremos.

Haz crecido y el tatuaje se expandió de manera espeluznante, o simplemente se trata de un símbolo que marcó la adolescencia y en la adultez, ya no lo necesitas. La manera más común de removerlos es con láser, pero muchas personas temen las consecuencias a largo plazo por este método. 

Cómo eliminar tatuajes de forma natural y casera.

En ese caso, puedes optar por cualquier de estas 4 opciones naturales y caseras para suprimir un tatuaje que ya no deseas en tu piel:

1. Aloe vera: esta planta parece ser la amiga de la piel por excelencia. Es capaz hasta de curar quemaduras en cuestión de días, rebajar cicatrices y humectar la piel. Para remover un tatuaje, desprende la piel del pedazo de planta que has extraído y esparce el gel interno en la superficie de tatuaje. Haz esto cada tercer día, hasta que vaya desapareciendo. 

2. Dermabrasión: es un proceso aplicado también para eliminar cicatrices, uno de los más populares y de alguna manera amables con la piel. Mezcla polvo exfoliante con el gel del aloe vera y fricciónalo en tu piel. Paulatinamente, irá desapareciendo tu tatuaje. Puedes hacerlo todos los días.

El aloe vera es una gran opción para remover naturalmente un tatuaje.

3. Exfoliante de chabacano: puedes hacerlo tú mismo aplicando sal a esta fruta molida. Esta mezcla irá reduciendo tu tatuaje y, además, es considerada como uno de los mejores exfoliantes que existen. 

4. Salabrasiónes una de las técnicas caseras más comunes, pero también más dolorosas. Consiste, sencillamente, en una solución salina: mezcla agua con sal y sumerge una estructura rugosa en ella: una lija, por ejemplo. Hay que tener cuidado con esta técnica y usar un antibacterial ya que puede causar infecciones. 

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