El día en que Paul McCartney confesó su "adicción" a la marihuana

Tras una larga vida fumando hierba, Paul McCartney decidió hace 7 años dejar su adicción. En su cumpleaños número 77 recordamos su recorrido hasta tomar la decisión de abandonar la marihuana.

Por: Redacción mui

Todo surgió a partir de la canción publicada por "Los Beatles" en 1966, "Got to get you into my life (Quiero que entres en mi vida)", dentro del disco "Revolver".

Desde ese entonces los fanáticos querían saber a quién estaba dirigido ese tema pero tres décadas después se supo que en realidad estaba dedicado nada menos que a la marihuana, así lo confesó Paul McCartney en el libro de Barry Miles "Paul McCartney: Many Years From Now" de 1997.

"'Got to Get You Into My Life' la escribí cuando estaba sumergido en la marihuana. Siempre había sido un chico de clase trabajadora que no se drogaba, pero cuando empecé a consumirla, pero pareció que me sentaba muy bien", comenzó explicando.

Paul McCartney fumando marihuana

Para luego aclarar: "No parecía tener los efectos secundarios del alcohol y otras cosas, como las pastillas, de las que siempre me había mantenido alejado. La marihuana me gustó. Nunca lo pasé mal con ella y me pareció que me abría la mente, literalmente. La canción habla sobre eso, no está dedicada a una persona en particular, sino a la marihuana. Lo que quiere decir es: 'Voy a hacerlo, no es mala idea'".

Lo cierto es que el músico fumó prácticamente a diario durante muchos, muchos años. Incluso, le descubrieron una pequeña cantidad encima estando de viaje en Suecia en 1972, con su mujer, Linda Eastman.

Obviamente los detuvieron y fueron puestos en libertad tras el pago de unas mil libras. Desde ahí, comenzó el enfrentamiento de McCartney con la ley.

Decidió cultivar marihuana él mismo en su granja de Escocia, y aunque esa vez también fue descubierto, no lo detuvieron, eso sí, debió pagar cien libras de multa.

Paul McCartney y Linda Eatsman​​​​​​

Pero no fueron las únicas. Aunque su historial cannábico hizo que el gobierno de Estados Unidos le negase la entrada al, el veto duró apenas un par de años y fue en 1975 cuando lo agarraron por tercera vez con marihuana encima. Paul pasó un semáforo en rojo en Los Ángeles y fue detenido por la policía, que encontró marihuana en el auto. Sin embargo, su mujer aseguró que la hierba era suya y que su marido no tenía nada que ver.

Si bien la mentira era poco creíble fue efectivo, Paul fue liberado, y ella solo pagó una multa gracias a que tenía la ciudadanía estadounidense.

Ante estos episodios en los que siempre salía ganando el músico se confió y en 1980 cometió un gravísimo error: se fue de gira con los Wings a Japón, y decidió llevarse la cantidad de marihuana necesaria para las dos semanas que iba a estar en la isla, hablamos de unos 220 gramos.

Paul McCartney detenido en Japón

Al aterrizar en Tokio, la policía japonesa encontró el paquete en su maleta y no sólo lo detuvo, sino que lo envió directo a la cárcel a la espera de una sentencia judicial. Allí, encerrado en una celda, se maldijo al enterarse de que la condena por posesión era de 8 a 11 años de prisión. Pero Linda volvió a salvarlo pidiéndole a su padre que viajara a la capital nipona para conseguir su liberación.

Nueve días después, McCartney fue deportado (la segunda deportación de su vida, ya que fue expulsado de Alemania junto a Pete Best en 1960) sin cargos, a condición de que prometiese no volver a fumar en su vida. Por supuesto, mintió.

Cuatro años después, el 17 de junio de 1984, McCartney y Linda estaban pasando un bonito día de playa en las islas Barbados, cuando un tipo se les acercó y les preguntó si querían un poco de hierba. La pareja se miró con complicidad e hizo su pedido. Pero volvieron a atraparlo, y tuvo que pagar 200 dólares de multa. Desde entonces, McCartney se cuidó de fumar en público. 

Hoy cumple 77 años y lleva siete sin fumar cannabis. Lo dejó en 2012, poco antes de cumplir 70, cuando su hija Beatrice le pidió que se cuidase más. "No quiero dar mal ejemplo a mis hijos y nietos. Es por responsabilidad, y porque ya he tenido suficiente. Ahora, en vez de fumarme un canuto me bebo un vaso de vino o una buena margarita", confesó.

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