Han transcurrido 10 años desde que los escenarios se apagaron para Gustavo Cerati

Hoy hace 10 años Gustavo Cerati sufría un ACV luego de una presentación en la ciudad de Caracas, Venezuela. De este accidente no se recuperó y lo llevó a la tumba 4 años más tarde.

15 de mayo de 2010, Gustavo Cerati atendía a cientos de fanáticos que se reunieron en la ciudad de Caracas para ver y escuchar a la leyenda.

La última vez que la fanaticada lo había visto fue en 1997 cuando “Soda Estero” hizo retumbar el recinto de conciertos de tradición de la capital venezolana, “El Poliedro”.

Trajeado de blanco con una chaqueta que tenía destellos plateados, la velada transcurrió sin mayor novedad que la magia con la que impregnó al estadio el famoso músico.

Al momento de interpretar “Lago en el Cielo” le dijo a los presentes: “Ahí va un regalo... no mío, sino de la naturaleza, o de lo que sea. Un lago en el cielo para todos... acá que estamos bien alto. ¡Gracias Caracas!”.

La locación permitió que la vibra escalara hacia el infinito mientras las notas hacían de las suyas. La Universidad Simón Bolívar, un paraíso en suelo venezolano, aportó el contexto visual que requerían las notas gloriosas de la leyenda argentina. Con respecto a esta locación Richard Coleman, amigo y parte del staff de Cerati, comentó en una entrevista posterior:

“El show fue muy lindo, tocamos en un lugar precioso, entre las montañas. Y fue, por palabras mismas de Gustavo después del show, el show más exitoso de la gira”.

Al terminar la presentación, en los camerinos se reunió el equipo completo para una fotografía que inmortalizaría el momento en el que Gustavo Cerati empezara a sufrir una descompensación, la que luego fuera diagnosticada como un Accidente Cerebro Vascular (ACV).

En palabras de Juan Morris, periodista que escribió el libro Cerati: la biografía definitiva (Sudamericana, 2015), la situación fue así:

“Gustavo apareció a último momento y se paró atrás de Taverna. El primer disparo de la cámara salió sin flash, así que Samalea pidió que nadie se moviera (...). Taverna se dio vuelta para decirle algo a Gustavo y lo vio pálido, con los ojos desorbitados”.

El momento más álgido del episodio, según lo que relató Morris, surgió de inmediato:

“Gustavo abrió la boca para contestarle (a Taverna), pero no acertó a decirle nada. Fue como si los músculos de su mandíbula no encontraran las palabras. Entonces la cámara disparó su flash y todo el equipo quedó registrado en la última foto de la gira. A su alrededor el grupo se empezó a dispersar y Gustavo caminó confundido hacia su camarín”.

La mala suerte perseguiría a Cerati esa noche, pues a eso de las 12, cuando pudieron trasladar al músico al Centro Médico Docente La Trinidad, no pudo recibir atención inmediata pues la clínica experimentaba un corte eléctrico.

Nada volvió a ser igual. Los reflectores y las luces del escenario se apagaron para el intérprete de “Música Ligera” y, el 4 de septiembre de 2014, sus propias luces dejaron de iluminar la vida de tantas personas alrededor del mundo. Una pena que aún hoy la sienten sus fieles fanáticos.

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