Siempre lava frutas y verduras: la sustancia que las recubre puede causar alergia

Si vamos al mercado, lo primero que tenemos en cuenta de la fruta y la verdura es su aspecto por fuera. Puede estar horrible por dentro, pero nos guíamos por lo que hay en el exterior. Sin embargo, parece que lo más peligroso es justamente su cáscara. Descubrelo aquí.

Uno de los atributos que más se valoran a la hora de decidir comprar fruta y verdura es el aspecto. Esto se debe a la antigua costumbre: si hay buena apariencia externa de las frutas, entonces es de calidad. Para ello, recorremos el mercado y cuanto más brillante es la manzana, por ejemplo, "más jugosa será" y la compramos.

Aún así, ¿es verdad este aspecto? ¿Se trata de un lavado especial que hacen los comerciantes o  acaso estoy obviando algún ingrediente peligroso que permite conseguir ese brillo tan especial? ¿Debo lavarlas antes de comerlas? Aquí te damos la respuesta.

Qué sucede cuando las frutas y verduras están muy brillantes.

Muchas frutas producen, de manera natural, un tipo de cera que les permite mantener su humedad interior y las protege de agresiones externas. Los productores de fruta y verdura, en un intento de imitar de manera artificial este proceso, añaden sustancias que, además de proteger la fruta, proporciona también un aspecto brillante y apetitoso. 

Los aditivos alimentarios son sustancias que se añaden a los alimentos para alguna finalidad, ya sean colorantes, conservantes, edulcorantes y también agentes de recubrimiento. Estos últimos son sustancias que se aplican en la superficie exterior de una fruta o verdura para que esta tenga un aspecto brillante y además, se beneficie de una capa protectora.

¿Si las frutas y verduras brillan, son tóxicas?

Además de ceras, también suelen usarse otras sustancias como resinas (como goma laca) y otros compuestos como sucroésteres de ácidos grasos y sucroglicéridos, todos permitidos por la legislación. Tanto las ceras como las resinas y los otros compuestos, se aplican a la fruta rociándola y pulverizando con los agentes en forma líquida en una superficie seca para conseguir una capa fina.

Estos aditivos se pueden usar para el tratamiento de la superficie en dosis quantum satis, es decir, en una dosis adecuada para conseguir el efecto deseado, pero que no sea más del necesario. Un uso excesivo impediría el intercambio gaseoso de la fruta con el ambiente y se generarían sabores extraños.

Además, una cantidad excesiva de estos agentes de recubrimiento puede producir algunos fenómenos indeseados como la aparición de manchas blancas sobre la piel de la fruta. Estos aditivos se pueden consumir, aunque en algunos casos pueden causar reacciones alérgicas. 

Por ello, es importante lavar bien todas las frutas y verduras antes de consumir, tengan o no tengan cera o cualquier otro agente de recubrimiento. Asimismo, las manos y superficies y utensilios que vayamos a usar para limpiar fruta o verdura. Incluso si vamos a pelarla, es necesario lavarla primero con agua, excepto el caso del plátano. 

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