De Italia a tu mesa: prepara la receta original de pasta italiana ¡Fácil y sabrosa! De Italia a tu mesa: prepara la receta original de pasta italiana ¡Fácil y sabrosa!

De Italia a tu mesa: prepara la receta original de pasta italiana ¡Fácil y sabrosa!

La pasta es una de las comidas más consumidas del mundo. Con su origen en las cocinas de Italia, sin dudas, ocupa un lugar muy importante en cualquier país por su rápida y rica elaboración. Hoy te enseñaremos la receta original venida desde Europa para ti y tu familia.

Hacer pasta en casa es muy sencillo. Basta de gastar de dinero en el mercado de tu barrio; con unos consejos y esfuerzo, tendrás un manjar arriba de la mesa para ti y tu familia. Desde sus orígenes en Italia, te mostraremos cómo llevar a cabo esta receta sencilla y deliciosa.

En cuanto a los ingredientes, requieres una harina de calidad, en este caso utilizar del tipo 0, harina de sémola o de fuerza, y huevos. Nada de agua, ni aceite ni sal, solo 220 g de harina y 2 huevos. ¡Es cuestión de práctica!

Haz tus propios fideos con esta receta original de Italia.

Primero, deja los huevos a temperatura ambiente, mientras que tamizas la harina, muy importante para darle aire. Aparta un poco de harina por si la necesitas para acabar de completar bien la masa. Haz un amplio volcán, de centro amplio, para que quepan los huevos. Los vuelcas suavemente en su interior y bates las claras con un tenedor, añadiendo un poco de la harina del interior del volcán, para espesarlos. Evita que se rompa el cráter y se disperse el interior.

Cubre ahora los huevos con la harina circundante y con una rasqueta, ve levantando la mezcla hacia el centro, presionándola. Ve haciéndolo todo alrededor hasta que la harina se haya absorbido. Pon este principio de masa en un plato hondo, cúbrelo con un plato llano y lava bien tus manos y la superficie de trabajo: vas a trabajar la masa y no debe quedar ningún resto seco. Coloca de nuevo esa masa en bruto sobre la superficie y empieza a crear una bola haciéndola rodar suavemente, sin aplastarla ni presionar hacia abajo, siempre hacia el exterior. Poco a poco la vas doblando hacia dentro, cubriendo el centro con la doblez.

Pasta casera, muy fácil y sabrosa.

La masa está lista cuando está lisa al tacto, aunque no esté perfectamente mezclada. No debe trabajarse demasiado. Se pone de nuevo en el plato hondo, cubierto con un plato llano, y se deja reposar de 20 a 30 minutos, lo que facilitará el amasado.

El método tradicional de Bolonia utiliza rodillos muy largos, sin mangos, que extienden a la vez toda la masa. Si tu rodillo es más corto, extiende la masa en dos partes. Con la máquina de pasta, este proceso es muy fácil: introduces en ella pedazos de la masa con el regulador a 0 y los alisas dos o tres veces doblándolos sobre sí mismos. Después, los vas pasando por la máquina cambiando cada vez el número de regulador, hasta dejarla tan fina como deseas.

Solo harina y huevo: ten lista una rica pasta italiana para tu familia.

Lo más importante cuando amases con rodillo es que debes moverlo siempre hacia fuera, no presionar contra la superficie de trabajo, aplastaríais la masa. Toma el rodillo con las muñecas a ras de la tabla, y con las manos empújalo hacia el exterior. Es el momento de sacar la masa del plato, colocarla sobre la superficie de trabajo y empezar a amasarla, rotando la lámina unos pocos grados cada vez ¡nunca con las manos!: enrollándola con el rodillo.

Cuida de que se amase bien el centro y amasa hasta conseguir un grosor uniforme, aplanando las partes que quedan más gruesas. La lámina de pasta tiene que ir creciendo hacia el exterior, si no es así es que las estás aplastando contra la tabla o se ha pegado a ella. En este último caso, ¡no pongas nunca más harina! Coloca un trapo de cocina y amasa sobre él hasta que absorba el exceso de humedad. Sigue entonces amasando sobre la superficie de trabajo. Deja la masa tan fina o tan gruesa como a ti te gusta.

Cuando la vayas a cortar, puedes consumirla al momento o bien congelarla o dejarla secar, que guardarás después en tarros de vidrio. Para hacer tallarines, se dobla la lámina varias veces sobre sí misma a lo largo y se corta con un cuchillo largo y ancho. Se coloca la punta del cuchillo sobre la tabla, se corta una tira de pasta a lo largo y se desliza hacia el exterior, así sucesivamente. A medida que se corta cada tira se abre y se extiende para que no se peguen unos con otros.

Ahora solo queda decirte, ¡buena suerte!

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