Todos vivos o todos muertos

La historia se escribe en pasado, se vive en presente y se olvida con tiempo. Pero de la historia quedan las cosas que afectan a muchos, para bien o para mal. Recordamos eventos que cambian nuestras vidas, que modifican el mundo, que nos hacen volver a pensar las cosas de un modo simple, directo, brutal.

Todo cambió, cambiaron los colores, las formas, los tiempos. Cambió el amor.

Hace meses que el mundo se detuvo. Estamos en pausa sin saber qué o cómo hacerlo. Nos llega información de todos lados, algunas ciertas, otras quién sabe. Teorías descabelladas que ojalá sean falsas. Teorías tan simples que dan miedo.

Los dueños del mundo se pasan la pelota. Cuando nadie tiene la culpa, todos la tenemos. La historia está llena de imperdonables y los cementerios repletos de imprescindibles. En el medio estamos nosotros, vos, yo, tu familia, la mía. Todos los que día a día hacíamos funcionar el mundo con nuestras pequeñas colaboraciones.

Tuvieron que encerrarnos para que pudiéramos vernos. Silvio dijo: “Lo más terrible se aprende en seguida y lo hermoso nos cuenta la vida”. Nos dimos cuenta que no era un problema de tiempo, sino de óptica.

No hay dinero que lo evite. No avión privado que te salve, no hay mansión o isla. No hay excusas. O vamos todos en la misma dirección o estamos todos muertos. No hay lugar para errores o individualidades. 

El silencio tiene algo maravilloso: te permite hablarte a vos mismo y juzgarte. Cuando en la calle no hay autos, cuando todo cierra, cuando no hay ruido que distraiga, cuando todo está quieto, ahí te ves. Y nos vimos. Y nos supimos solos. Tan indefensos como nunca pensamos que podíamos estarlo. Peleando contra algo que no vemos, que no sentimos, pero que es tan cierto como el miedo.

Y tuvimos que vernos, para ver a los demás. Al vecino, al amigo, al más indefenso, a nuestros enemigos. Nos vimos todos a todos. Y nos reconocimos en la misma lucha, hacia el mismo lado, con el mismo cansancio, con las mismas lágrimas, con la misma fuerza. 

Y si vos ayudas, te ayudan. Y si te ven ayudar, ayudan. Y si todos ayudan nadie se queda al borde de ningún camino. Porque el único camino posible es abandonar por completo el egoísmo. Cuidarse para cuidar. Elegir siempre la vida, como concepto, como idea, contra todo y sin detenerse nunca.

Hoy el mundo se unió. La historia hablará de este momento. Seamos dignos del capítulo que estamos escribiendo y defendamos la vida, lo simple, lo correcto. Para que el silencio sea siempre una oportunidad y nunca una derrota.

Y hay que quemar el cielo

Si es preciso, por vivir

Por cualquier hombre del mundo

Por cualquier casa

Quédate en casa, cuídate, cuídanos.

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