Cómo eliminar las manchas de tinta según la tela de la ropa ¡Práctico y económico!

Las manchas de tinta son un fastidio: si explotó una lapicera, si se derramó un frasco de tinta, ¡la ropa parece arruinarse! Sin embargo, aquí te traemos una serie de trucos que te salvarán. Solo necesitas leche, limón y amoníaco.

Fuiste a trabajar y te pusiste una reluciente camisa blanca, con tu característica lapicera en el bolsillo. Cuando comenzas a realizar tus actividades, denotas un inconveniente más grande que las peleas con tu esposa: se explotó la lapicera.

Este es el momento en el cual la tinta de la lapicera parece haber arruinado tu ropa, ¡pero no te preocupes! Solo es cuestión de ponerse manos a las obras, tener un poco de paciencia y los ingredientes necesarios para eliminar la mancha y recuperar tu prenda, como si estuviera nueva. 

Cómo eliminar manchas de tinta de la ropa.

En el caso del algodón blanco, el truco de la abuela es el más práctico: en un bol pequeño, colocarás leche tibia, remojarás la prenda mancha, frotarás de vez en cuando la mancha con las manos y cambiarás la leche si se tiñe con la tinta. Si quedan restos, se deja en remojo con agua con lejía un par de horas. Después se aclara muy bien con agua fría y se lava normalmente.

En cambio, si el algodón es de color, se frota la mancha con un algodón empapado en alcohol de 90º o alcohol metílico, hasta que desaparezca. Repite la operación cuantas veces sea necesario y cambia con frecuencia de algodón para no extender la mancha. Después, deja la prenda en remojo con agua jabonosa y aclara bien con agua fría.

Limón, leche y amoníaco: tus nuevos aliados contra manchas de tinta en la ropa.

La única manera de eliminar la tinta de los rotuladores permanentes y tintas imborrables es frotarlas con un trapo de algodón blanco mojado en algún disolvente. Puedes utilizar desde el disolvente para pinturas hasta la acetona que usamos de quitaesmaltes.

Si la tinta es roja, se cubre la mancha generosamente con mostaza y se deja todo el tiempo que sea necesario hasta que se quite la tinta. Si la mostaza deja marca, se pone en remojo con un poco de amoníaco diluido en agua. Tras varias horas reposando, se lava normalmente.

Mancha de tinta.

Para decirle adiós a las manchas de tinta en las prendas de cuero, las pieles de color claro se frotan con leche o con limón, insistiendo cuantas veces sea necesario pero sin que llegue a calarse (es mejor dejar que se seque y seguir al día siguiente) y las pieles oscuras se frotan con zumo de limón o con un remedio muy curioso: el zumo de tomate crudo.

Si quedan restos, se deja medio tomate sobre la mancha una media hora y, después, se pasa un trapo mojado en agua con zumo de limón. Si vemos que la piel se ha resecado, extendemos con la mano un poco de crema hidratante, masajeando hasta que se absorba del todo.

Si la mancha está en ropa de lana, un poco de leche en un cuenco e introducir en él la zona de la mancha hará que ésta desaparezca. Recuerda que hay que vigilar y cambiar la leche a medida que se vaya tiñendo. Por último, se lava en agua templada con jabón para prendas de lana.

Por último, si la mancha en ropa de seda es fresca y la prenda es pequeña, conviene ponerla en remojo en un barreño con un litro de leche un poco rebajada con agua; si es grande, entonces, se remoja en leche sólo la zona de la mancha, frotando de vez en cuando. Si la mancha es reseca, se elimina colocando un trapo de algodón blanco por la parte de atrás de la mancha y tamponando con un algodón empapado en alcohol. Al final se lava la prenda en agua y jabón para prendas delicadas.

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