Pierde peso con este secreto milenario. No falla.

Algunas veces, lo más simple es lo que mejor funciona. Evita comer con distracciones, pues quitan la atención de nuestra comida y favorece que comamos más rápido.

No importa el qué sino el cómo cuando de perder peso se trata. Estudios indican que la velocidad con la que comemos los alimentos está relacionada con el aumento de peso. Esto se debe a la percepción de saciedad que brinda en el organismo cuando comemos lento.

Comer rápido retrasa la sensación de saciedad

Comer rápido obstaculiza el mecanismo biológico que genera saciedad en el organismo. Esta información la regulan una serie de hormonas, siendo la principal la colicistoquinina. Cuando comemos, se pone en marcha un mecanismo que informa al cerebro de que ya estamos llenos, de otro modo seguiríamos comiendo, y comiendo y comiendo.

Comer despacio ayuda también a comer menos

Uno de los estudios que determinaron las consecuencias de comer rápido o lento se realizó entre un grupo de participantes a los que se les dio la opción de comer de manera relajada y en otras ocasiones con premura. El resultado mostró que los participantes consumieron menos alimento cuando comieron despacio.

Relajarse antes de comer

El proceso de alimentarnos no debería tomarnos menos de 20 minutos. Como sabemos que a veces el tiempo se pasa volando, te damos algunos consejos para que tus almuerzos y tus cenas sean más relajados y mejores tu alimentación... y tu cuerpo!

Respirar entre bocados ayuda a mantener control del tiempo

Así que ya sabes, la próxima vez que vayas a sentarte a la mesa a comer, recuerda los consejos de MUI y come MUI despacio :P

Buen provecho.

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