Tiroides: ¿Qué enfermedades puede presentar esta glándula?

Los trastornos de la tiroides se encuentran entre las condiciones médicas más prevalentes. Sus manifestaciones varían considerablemente de un área a otra y están determinadas principalmente por la disponibilidad de yodo en la dieta.   

La glándula tiroides es uno de los órganos endócrinos más grandes del organismo. Está situada en la base del cuello, por delante de la tráquea y formada por dos lóbulos unidos en el centro por una delgada banda de tejido.

Ésta glándula se encuentra comandada por dos estructuras centrales, localizadas en el cerebro y conocidas como Hipotálamo e Hipófisis, que generan un eje de trabajo que tiene como función principal producir, almacenar y liberar cantidades suficientes de dos hormonas llamadas T4 y T3 (tiroxina y triyodotironina).

Estas últimas son las encargadas de regular el metabolismo general del organismo y equilibrar el crecimiento y grado de funcionalidad de otros sistemas del cuerpo. Cada una de nuestras células dependen de estas hormonas para su crecimiento y desarrollo normal, y para regular funciones tales como la producción de energía y calor.

Es muy importante destacar que, según la médica especialista en nutrición, Virginia Busnelli (MN 110351), para la producción de éstas hormonas, la glándula necesita del yodo que ingresa con los alimentos y que las células tiroideas absorben desde la sangre y lo combinan con el aminoácido tirosina para producir estas dos hormonas tiroideas.

Cuando el organismo necesita hormonas tiroideas, se liberan al torrente sanguíneo. De ésta manera resulta interesante decir que dichas hormonas afectan la frecuencia cardíaca, el nivel de colesterol, el peso corporal, el nivel de energía, la fuerza muscular, las condiciones de la piel, la regularidad menstrual, la memoria y muchas otras funciones, responsabilizándose en gran parte de nuestra salud y bienestar.

Tiroides

Casi un tercio de la población mundial vive en áreas con deficiencia de yodo y corre el riesgo de tener consecuencias a pesar de los grandes esfuerzos nacionales e internacionales para aumentar la ingesta de yodo, principalmente a través de la yodación voluntaria u obligatoria de la sal. La ingesta ideal de yodo recomendada por la Organización Mundial de Salud (OMS) es de 150 μ g de yodo / día, que aumenta a 250 μ g en el embarazo y 290 μ g durante la lactancia. 

La OMS estima que 2 mil millones de personas, incluidos 285 millones de niños en edad escolar, todavía tienen deficiencia de yodo. Esto tiene efectos sustanciales en el crecimiento y desarrollo y es la causa más común de discapacidad mental prevenible en todo el mundo. En áreas donde la ingesta diaria de yodo es inferior a 50 μ g, el bocio suele ser endémico y cuando la ingesta diaria cae por debajo de 25 μ g, se observa hipotiroidismo congénito. La prevalencia de bocio en áreas con deficiencia grave de yodo puede llegar al 80%.
 
En las áreas repletas de yodo, como sucede en nuestro medio, la mayoría de las personas con trastornos de la tiroides tienen una enfermedad autoinmune, que va desde el hipotiroidismo atrófico primario, la tiroiditis de Hashimoto, hasta el hipertiroidismo causado por la enfermedad de Graves.

Enfermedades que puede presentar ésta glándula

Las enfermedades que puede presentar ésta glándula, podemos dividirlas en las alteraciones estructurales y las alteraciones funcionales.

Dentro de las estructurales el Bocio, popularmente conocido en nuestro país, es el incremento del tamaño de la glándula tiroides más allá de los límites normales considerados como de 20 gramos. El bocio suele clasificarse de acuerdo a su morfología en: Difuso (agrandamiento homogéneo de toda la glándula) o Nodular (aparición de una o más protuberancia localizada en los lóbulos tiroideos). Puede tratarse de un bocio uninodular (nódulo tiroideo) o multinodular (más de un nódulo en la glándula). Ésta alteración de la glándula tiroides es una manifestación clínica de múltiples patologías que pueden afectarla.

En cuanto a la alteraciones funcionales, las más conocidas son el hipotiroidismo y el hipertiroidismo, disfunciones que pueden ser acompañadas o no del aumento del tamaño de la glándula. Recordemos que las hormonas tiroideas son quienes regulan el metabolismo por lo tanto cuando el prefijo es hipo, significa "menos" y cuando es hiper, "más"; por lo tanto hay que recordar que el metabolismo estaría enlentecido en el primero y acelerado en el segundo, señala la doctura Busnelli.

Tiroides

El hipotiroidismo se trata de una disminución en la producción de hormonas tiroideas, el paciente hace un uso más lento de su energía, manifestándose con cansancio excesivo, decaimiento, sueño, fatiga, pérdida de memoria, angustia sin causa, sensación constante de frío, constipación, aumento de peso o mayor dificultad para adelgazar a pesar de la dieta y el ejercicio, dolor articular o muscular, caída exagerada de cabello, uñas quebradizas,  piel seca y descamante y trastornos en la función reproductiva como alteración de las menstruaciones o infertilidad.

El hipertiroidismo, al contrario del primer caso, se caracteriza por un exceso de la función de la glándula tiroidea y aceleración de todas las funciones consultando frecuentemente por ansiedad, irritabilidad, taquicardia, pérdida de peso con un apetito normal o incluso mayor, ojos saltones, nerviosismo, temblor de manos, caída de cabello, diarrea, sudoración mayor a la normal y calor.

Tratamiento

Para ambas patologías, existe tratamiento eficaz que con diagnóstico, seguimiento y controles oportunos, los pacientes recuperarían su vida normal. 

Los síntomas físicos suelen ser muy feos y pueden reducir la autoestima del individuo, repercutiendo en su trabajo, hogar y vida familiar. Pero también es real que son similares a otros problemas médicos comunes, por lo que ocasionalmente la enfermedad puede pasar desapercibida (especialmente en el hipotiroidismo).

Lo más preocupante es que si no se tratan, puede causar complicaciones muy graves, y potencialmente fatales.   

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